Operación conurbano: Macri tienta a MI y a intendentes PJ

Mauricio Macri ya conversó telefónicamente con Martín Insaurralde. El jefe de Gobierno porteño hará una escapada a Pinamar, corazón político y turístico del Frente Renovador de Sergio Massa durante enero. El objetivo, alejado del descanso que ya logró en la patagónica Villa La Angostura, es inequívoco: fracturar el conurbano bonaerense y arrebatarle al massismo al menos media docena de intendentes peronistas, incluido Martín Insaurralde.

La primera cita del jefe de Gobierno porteño en Pinamar será con un viejo conocido, el intendente de Malvinas Argentinas, Jesús Cariglino, quien nuncá cortó puentes con el PRO. Cariglino, formalmente enrolado en el massismo, es el vértice de un armado de jefes comunales del peronismo que están recalculando su destino político. Este barón del conurbano, que ejerció su oposición al kirchnerismo aún antes de la conversión de Massa en adversario de la Casa Rosada, logró construir su propia estructura política y, será tentado por Macri por incorporarse al PRO.

Cariglino, quien ya organizó en su municipio reuniones del denominado PRO peronismo, donde también milita Fernando «Chiche» Niembro, es el puente de oro entre el macrismo y el peronismo de la provincia de Buenos Aires que está alineado con Massa. El eventual desembarco de este intendete que apoyó la candidatura presidencial de Eduardo Duhalde contra Cristina de Kirchner en 2007, cuando Massa todavía pertenecía al Frente para la Victoria, podría arrastrar a varios jefes comunales: Luis Acuña, de Hurlingham, Sandro Guzmán, de Escobar, y Federco Achaval, de Pilar, en representación de Humberto Zúccaro, quien se recupera de una enfermedad.

Sin embargo, el dato más perturbador, confirmado tanto desde el macrismo como desde el massismo, es la oferta que recibió Insaurralde para incorporarse al PRO como socio externo, en el marco de un frente bonaerense que le permita dirimir la candidatura a gobernador junto a María Eugenia Vidal y, eventualmente Jorge Macri, en el marco de unas elecciones primarias.

Diego Valenzuela, precandidato a intendente PRO de Tres de Febrero, es uno de los principales interlocutores del macrismo con Cariglino en la costa. Y se encargó de apurar las negociaciones. El intendente de Malvinas Argentinas no participó del asado que organizó el Frente Renovador el miércoles pasado en el balneario CR de Pinamar y encendió las luces de alarma cuando trascendió que se reunía en privado con Insaurralde para analizar su futuro político. Vapuleado por el kirchnerismo por su alto perfil junto a Jéssica Cirio, sus noches en VideoMatch con Marcelo Tinelli y sus fotos con Massa, el intendente de Lomas tampoco logra hacer pie en el Frente Renovador. Desde el radical Gustavo Posse, hasta los peronistas Darío Giustozzi, Felipe Solá, Alberto Roberti y Mónica López resisten su llegada y le piden explicaciones por haber votado la nueva ley de Abastecimiento y el Código Procesal Penal en Diputados junto al Frente para la Victoria.

El juego de Insaurralde, sin embargo, es desconcertante. Despidió el año junto al exintendente de Tigre y se muestra en las playas de Pinamar junto a Massa, en carpas vecinas. Sin embargo, no se despega de Daniel Scioli como mal menor dentro del Frente para la Victoria e intenta construir identidad política sin definiciones concretas. Hasta ahora, tampoco descartó un eventual pase al macrismo.

Pero el paquete de intendentes PJ del conurbano bonaerense no se agota allí. Un exjefe comunal, Mario Ishhi, de José C.Paz, también tiene un canal de diálogo abierto con el macrismo y podría sumarse a esta mudanza. El exalcalde, que prometió salir a cazar traidores cuando la boleta de Néstor Kirchner fue derrotada en 2009 por el conglomerado Unión-PRO de Macri, Francisco de Narváez y Solá, también estuvo en Pinamar, donde se cocina esta incipiente fractura del conurbano bonaerense. En ese balneario, también estará mañana José Manuel de la Sota, alejado de Massa y en solitaria campaña junto al jefe del sindicato de trabajadores rurales y estibadores, Gerónimo «Momo» Venegas.

Más incómodo, y afuera del macrocosmos peronista, aparece Posse. El intendente radical de San Isidro no toleró la llegada de De Narváez al massismo y ya venía irritado por los coqueteos de Insaurralde con el exjefe de gabinete de Cristina de Kirchner. Había iniciado un proceso de reconciliación con el PRO que quedó abortado desde que Insaurralde le levantó el veto a Macri como potencial candidato a presidente. Un frente electoral bonaerense o una colectora sin candidato presidencial definido son las dos opciones que estudian en el macrismo y en las oficinas de Insaurralde.