FpV: interna «folk» entre Julián y Aníbal

El formato original de Cristina de Kirchner para la campaña en provincia de Buenos Aires consistía en la presentación de una fórmula única. Florencio Randazzo, despechado por la sociedad Daniel Scioli-Carlos Zannini, frustró esos planes y ahora la interna oficialista en la provincia de Buenos Aires hace equilibrio entre Julián Domínguez y Aníbal Fernández.

Blindados por la Casa Rosada, Domínguez y Fernández mantienen un pacto de no agresión. En las primarias de agosto, el Frente para la Victoria dividirá por dos sus votos para la gobernación bonaerense, división que, de mantenerse, expone a los precandidatos oficialistas a la sucesión de Daniel Scioli a soportar el aliento electoral de María Eugenia Vidal como candidata única del frente opositor Cambiemos (PRO + UCR + Coalición Cívica).

Esa misma sombra política, la centralidad opositora que logró Mauricio Macri en Cambiemos (más allá de las presencias marginales de Ernesto Sanz y Elisa Carrió en términos de caudal electoral) llevó a Cristina de Kirchner a ungir a Daniel Scioli como candidato único del oficialismo. En Buenos Aires, principal distrito electoral del país, Domínguez y Fernández dosifican ahora el nivel de beligerancia en la interna del kirchnerismo bonaerense.

Después de un entredicho sobre el rol de los intendentes del Partido Justicialista, volcados en su mayoría a favor del dúo hiper-peronista Domínguez-Fernando Espinoza (La Matanza), en el reparto y visibilidad de boletas el día de los comicios, los precandidatos del FpV volvieron a fumar la pipa de la paz. La interna se aplacó y quedó segmentada: el jefe de Gabinete y el titular de la Cámara de Diputados de la Nación quedan a salvo de cualquier posibilidad de fuego cruzado. Martín Sabbatella, compañero de fórmula de Aníbal y rara avis para el peronismo bonaerense, emerge como el único objetivo habilitado para sufrir el escarnio político durante la campaña.

Domínguez había sido el primero en disparar sobre Sabbatella y lo definió como «el voto no positivo» de la provincia de Buenos Aires. Una tácita referencia a Julio Cobos, emblema de la traición en la era kirchnerista. Sin embargo, en el FpV se palpita un cambio de época. A partir de diciembre, y en caso de que Scioli se imponga en las presidenciales, el axioma peronista de la lealtad quedaría invertido: se espera que el Presidente no traicione a su Vicepresidente, Carlos Zannini.

La pedrada política de Domínguez para Sabbatella, un dirigente de origen comunista, se nutre del caldo de cultivo de los intendentes del conurbano. Caciques peronistas como Hugo Curto (Tres de Febrero), Julio Pereyra (Florencio Varela), Alberto Descalzo (Ituzaingó) o el mismo Espinoza no perdonan a Sabbatella por haber invadido con las listas de Nuevo Encuentro el territorio del peronismo en los tiempos en que Néstor Kirchner apostaba a la transversalidad.

Ayer, Scioli encabezó un acto en Varela e intentó equilibrar la interna bonaerense. Llevó a Fernández y también a Espinoza. El compañero de fórmula de Domínguez se había encargado unas horas antes de atender a Sabbatella, preservando la figura del jefe de Gabinete, que comparte la fórmula con el titular del AFSCA y exintendente de Morón. «Con Julián constituimos la verdadera fórmula peronista y kirchnerista. Julián es uno de los más valiosos militantes que tenemos, juntos militamos desde hace 30 años y conocemos profundamente las necesidades de nuestras ciudades, de toda la provincia. Con Julián conformamos la auténtica fórmula peronista, mientras que del otro lado hay sólo un candidato porque el otro no es peronista», espetó Espinoza.

Más allá de estas puntadas segmentadas a la figura de Sabbatella, tanto en el micro-cosmos de Domínguez y Fernández comienza a surgir una sensación de paranoia electoral. Temen que Cristina de Kirchner suprima una de las dos fórmulas antes de las PASO de agosto para concentrar fuerzas.

Domínguez concentra el apoyo de los intendentes, de los gremios peronistas y del sciolismo bonaerense. Ayer estuvo en Mar del Plata con la mesa sindical de la CGT oficialista y se mostrará con Scioli y con Martín Insaurralde en Lomas de Zamora. Mañana hará su primera caravana junto a Espinoza de Quilmes a Florencio Varela. El jefe de Gabinete, Fernández, presume de estar arriba en las encuestas en el segmento de población joven y de menos recursos. Como adelantó este diario, vía Espinoza, intendente, compañero de fórmula y también encargado del fútbol de inferiores en San Lorenzo de Almagro, Domínguez mastica la posibilidad de pasar por ShowMatch de Marcelo Tinelli para potenciar la instalación de su candidatura más allá de los mástiles del peronismo. Ni el aqua dance ni el adaggio son los ritmos del titular de la Cámara baja. Domínguez espera que llegue el ritmo «folklore» para mostrarse en prime time. Su hija Florencia, cantante, y el Chaqueño Palaveccino lo entrenan en los ratos libres.