Campaña PRO en Buenos Aires: cacería massista y unidad con PJ

Atención personalizada para la gestión, uno a uno, y brazos abiertos para las elecciones 2017, donde se votarán senadores provinciales por la primera sección electoral y diputados provinciales por la tercera sección. La receta de Cambiemos en la provincia de Buenos Aires se basa en un operativo de seducción que incluye la posibilidad de armar listas de unidad con los intendentes peronistas nucleados en el denominado «Grupo Esmeralda», a cargo de Martín Insaurralde.
Por ahora, el oficialismo está en temporada de caza. Pero también construye un escenario de acuerdos con el PJ bonaerense. Después de la incorporación del peronista massista Joaquín de la Torre al gabinete de María Eugenia Vidal como ministro de la Producción -desembarco que elevó la tensión con la UCR-, el Gobierno nacional, luego de una reunión con Rogelio Frigerio, incorporó ayer a Eduardo Varela, último candidato del Frente Renovador en Merlo, segundo detrás del intendente electo Gustavo Menéndez. También avanzan los contactos con el massista Luis Andreotti de San Fernando.

No sólo en Casa Rosada hubo actividad. En Lomas de Zamora, el intendente Insaurralde recibió ayer en su despacho al macrista Alex Campbell, subsecretario de Gobierno y Asuntos Municipales de la gobernación. La estrategia es simple y apunta al «win-win». Los jefes comunales del PJ defienden sus territorios en medio de la crisis y acefalía del peronismo, tanto bonaerense como nacional, y Cambiemos se asegura un armado transversal y potente para garantizar la gobernabilidad en el tramo 2017-2019.

Con Sergio Massa como el principal adversario en la provincia de Buenos Aires, el oficialismo bonaerense comenzó a aplicar un plan preventivo para evitar que Insaurralde y compañía terminen drenando votos hacia el Frente Renovador. Lo que buscan evitar en La Plata es en realidad una polarización de la elección bonaerense que termine catapultando a Massa como el jefe del peronismo y de la oposición en el principal distrito electoral del país. El mal menor sería la irrupción de Florencio Randazzo para fracturar el panperonismo. El kirchnerismo residual, en tanto, podría atrincherarse junto a La Cámpora detrás de una candidatura de Martín Sabbatella a senador nacional. El futuro electoral de Cristina de Kirchner sigue siendo una incógnita. Quienes dan por descartado su potencial en las urnas no tienen en cuenta que otro expresidente, con causas de corrupción abiertas y en un escenario económico de crisis, ganó la primera ronda de las elecciones presidenciales el 27 de abril de 2003.

Insaurralde es la cabeza visible de un grupo de intendentes que impulsa una renovación generacional y horizontal en el conurbano bonaerense, más cerca del estilo dialoguista de Vidal que de el último candidato a gobernador del peronismo, Aníbal Fernández. Sin líder visible ni consolidado, estos jefes comunales dependen de los fondos del Gobierno provincial, y también del nacional, para gestionar y retener sus distritos. La pérdida de territorios a manos de intendentes del PRO en Tres de Febrero (Diego Valenzuela), Lanús (Néstor Grindetti), Pilar (Nicolás Ducoté), Morón (Ramiro Tagliaferro) y hasta Quilmes (Martiniano Molina) disparó la alerta entre los intendentes peronistas de cara a las legislativas del próximo año. Temen que el fenómeno se expanda en 2019 si Vidal realiza una gestión eficiente.

El próximo año deberán renovar cargos en los concejos deliberantes y también en la Cámara de Diputados y en el Senado provinciales. El escenario de confluir con Cambiemos en listas de unidad es una posibilidad que comienza a sonar cada vez más fuerte en el «Grupo Esmeralda», bautizado así por la calle porteña donde tienen las oficinas estos jefes comunales. Allí se reúnen Luis Nardini (Malvinas Argentinas), Ariel Sujarchuk (Escobar), Gustavo Menéndez (Merlo), Juan Zabaleta (Hurlingham), Mariano Cascallares (Almirante Brown) y Fernando Gray (Esteban Echeverría), entre otros. Todos potenciales aliados de Massa que el Gobierno de Vidal busca contener.

El fenómenos de las listas de unidad bonaerenses no es aislado. Como anticipó este diario, la Casa Rosada analiza subsumir sus candidatos en las listas del PJ en provincias donde no cuenta con armado propio, como Salta, San Luis, Misiones, Tierra del Fuego, San Juan, Córdoba, Chubut o Santiago del Estero.

El esquema suma más tensión con los socios del radicalismo. Y también con Elisa Carrió, quien esta semana será recibida por Vidal para analizar cambios en la Policía Bonaerense.