La mora de las familias no frena: llegó al 17,5% y se multiplicó casi por cinco en 18 meses
La morosidad de los créditos otorgados a personas físicas continúa en ascenso y alcanzó en junio el 17,5% del monto total prestado, de acuerdo con el Monitor mensual de crédito a las familias elaborado por la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Austral junto con ECO GO. Se trata del vigésimo incremento mensual consecutivo de la mora.
El deterioro de la cartera se profundizó de manera significativa durante el último año y medio. En diciembre de 2024, los créditos en situación irregular representaban el 3,6% del monto total otorgado. Un año después, en diciembre de 2025, la proporción había trepado al 12,6%, mientras que en junio de 2026 alcanzó el 17,5%. De esta manera, en apenas 18 meses, el nivel de mora se multiplicó 4,9 veces.
“La mora sigue subiendo y ya se lleva casi uno de cada seis pesos prestados”, advirtió Martín E. Masci, coautor del informe, profesor asociado e investigador de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Austral.
Durante junio, la irregularidad aumentó 0,3 puntos porcentuales respecto de mayo y acumuló una suba de 10,5 puntos porcentuales en comparación con junio de 2025. El deterioro también se observa al analizar la cantidad de personas afectadas: el 26,1% de los deudores registra algún nivel de mora, una proporción que se incrementó 8,8 puntos porcentuales en términos interanuales.
La mora muestra fuertes diferencias entre provincias
La situación no es homogénea en todo el país. La radiografía provincial muestra diferencias importantes en los niveles de incumplimiento. La Rioja encabeza el ranking de mora por monto, con el 24,5% del crédito en situación irregular. Le siguen San Luis, con 22,6%, y Santa Cruz, con 22,2%. En el extremo opuesto, las jurisdicciones con menores niveles de mora son La Pampa, con 9,1%; la Ciudad de Buenos Aires, con 11,9%; y Entre Ríos, con 13,4%.
El informe también analiza el nivel de endeudamiento de las familias en relación con el tamaño de las economías provinciales. Medido a través del crédito sobre el Producto Bruto Geográfico (PBG), los mayores niveles corresponden a Tucumán, Catamarca y Formosa.
El dato muestra que el comportamiento del crédito y la capacidad de pago presentan diferencias significativas según la estructura económica y financiera de cada provincia.
El crédito no bancario, el segmento con mayor deterioro
Uno de los principales focos de preocupación está puesto en los proveedores no financieros de crédito (PNFC), que concentran los mayores niveles de mora. “El crédito no bancario concentra el deterioro”, señaló Masci.
Según el informe, los PNFC representan el 14,1% del crédito total a personas físicas, pero registran una mora por monto del 31%. La proporción más que duplica a la registrada en el sistema financiero tradicional, donde alcanza el 15,2%.
La diferencia evidencia un deterioro considerablemente mayor en la cartera de las entidades que otorgan financiamiento fuera del sistema financiero bancario, en un contexto en el que los hogares continúan utilizando distintas formas de crédito para financiar consumo y gastos corrientes.
Sin embargo, el aumento de la morosidad convive con una expansión del financiamiento. Sobre el universo comparable de entidades relevadas, el crédito real creció 0,1% mensual y 9,1% interanual.
Además, el crecimiento fue generalizado a nivel territorial: las 24 jurisdicciones registraron una expansión real del crédito frente a junio de 2025, con incrementos que se ubicaron entre el 1,8% y el 13,1%.
En términos nominales, el volumen total de crédito a personas físicas informado para junio alcanzó los $97,1 billones. De ese total, $83,4 billones corresponden al sistema financiero, mientras que otros $13,7 billones están vinculados a proveedores no financieros de crédito.
Así, mientras el financiamiento continúa creciendo, el aumento sostenido de la mora marca un deterioro de la capacidad de repago de los hogares. El dato de junio confirma una tendencia que lleva ya 20 meses consecutivos y que ubica a la morosidad en uno de sus niveles más elevados del período analizado.
