Economía

La plata no alcanza: dos de cada tres argentinos se quedan sin ingresos antes del día 20

La plata no alcanza hasta fin de mes y el crédito se convirtió en una herramienta para sostener los gastos cotidianos. Dos de cada tres argentinos se quedan sin ingresos a más tardar el día 20, mientras que el 56,2% tomó deuda en los últimos seis meses. Entre los menores de 40 años, la situación es todavía más marcada: el 72% agota sus recursos antes de esa fecha y el 60,9% recurrió al endeudamiento.

Los datos surgen del Monitor de Opinión Pública (MOP) de septiembre, elaborado por Zentrix Consultora, que muestra el impacto de la situación económica sobre los ingresos de los hogares, el acceso al crédito y las expectativas de la población. Según el relevamiento, apenas el 34% llega a fin de mes con sus ingresos y solo el 9,8% consigue ahorrar.

La pérdida de poder adquisitivo aparece como uno de los factores centrales de este escenario. El 81,8% de los encuestados considera que su salario no le gana a la inflación, una percepción que se mantiene por encima del 81% desde marzo y que alcanzó el 87,4% en julio.

Endeudarse para llegar a fin de mes

El informe muestra que el crédito funciona cada vez más como una extensión de los ingresos. Entre quienes tomaron deuda en los últimos seis meses, el 55,1% lo hizo para afrontar gastos básicos, como alimentos y salud, mientras que el 21,3% recurrió a préstamos para pagar tarifas y servicios. Solo el 11,8% se endeudó para comprar bienes durables.

La situación presenta diferencias significativas según el nivel socioeconómico. En la clase baja, el 59,6% se queda sin ingresos antes del día 15 y el 83,3% no llega con dinero más allá del día 20. Además, el 68,1% tomó deuda en los últimos seis meses y, entre ellos, el 65,5% lo hizo para cubrir necesidades básicas. Apenas el 0,9% de este segmento logra ahorrar.

En la clase alta, en cambio, el 36,5% se endeudó en el mismo período y el 61,9% consigue ahorrar. Entre quienes recurrieron al crédito en este grupo, el 63,4% lo destinó a la compra de bienes durables. De esta manera, el endeudamiento tiene características diferentes según los ingresos: mientras en los sectores más vulnerables permite sostener los gastos esenciales, en los de mayores recursos aparece más asociado al consumo.

La clase media también enfrenta dificultades para llegar a fin de mes. El 51,4% se queda sin ingresos antes de que termine el mes y el 47,1% tomó deuda en los últimos seis meses. Entre quienes se endeudaron, el 45,6% lo hizo para cubrir gastos básicos y el 29% para pagar tarifas y servicios, la proporción más alta entre los tres estratos sociales.

La morosidad y el reclamo de intervención estatal

El deterioro de los ingresos también abre interrogantes sobre la capacidad de los hogares para afrontar sus obligaciones financieras. Cuando el crédito se utiliza para cubrir un déficit que se repite mes a mes, el pago de las cuotas puede comprometer todavía más los ingresos futuros y aumentar el riesgo de morosidad.

En ese contexto, el 67% de los encuestados considera que el Estado debería intervenir de alguna manera frente al problema del endeudamiento. El 36,1% cree que se trata de una cuestión que involucra a toda la sociedad y que el Estado debería hacerse cargo, mientras que el 30,9% sostiene que, aunque las deudas son un asunto entre privados, debe existir intervención estatal. Solo el 29,1% opina que el Estado no debería involucrarse.

Entre quienes reclaman algún tipo de intervención, la principal demanda apunta a establecer reglas para el mercado crediticio. El 61,3% prefiere que se regulen el otorgamiento y las condiciones de los préstamos, mientras que el 23,6% propone refinanciar las deudas a través del Banco Central. Apenas el 7,5% se inclina por una condonación de las obligaciones por ley.

Los resultados muestran que la demanda de intervención está más vinculada con la regulación del crédito que con la eliminación de las deudas.

Los menores de 40 años, entre los más expuestos

Los jóvenes aparecen entre los grupos con mayor vulnerabilidad financiera. El 72% de los menores de 40 años se queda sin ingresos a más tardar el día 20, apenas el 3% logra ahorrar y el 60,9% tomó deuda durante los últimos seis meses. A su vez, el 69,1% evalúa negativamente la situación económica del país.

La combinación de ingresos insuficientes, escasa capacidad de ahorro y mayor dependencia del crédito deja a este segmento con poco margen para afrontar gastos imprevistos. Una situación similar se observa en los sectores de menores recursos, donde el endeudamiento se concentra en la cobertura de necesidades básicas.

El relevamiento también muestra una diferencia entre la percepción de la economía nacional y la situación personal. Mientras que el 61,5% califica negativamente la situación del país, el 39,3% tiene una evaluación negativa de su situación económica individual.

La brecha es consistente con un escenario en el que los hogares todavía encuentran mecanismos para sostener sus gastos, aunque cada vez con menos margen financiero. En ese contexto, la deuda permite cubrir el faltante de ingresos, pero también puede trasladar las dificultades al mes siguiente.

Con salarios que, según la mayoría de los encuestados, siguen perdiendo frente a la inflación, el desafío pasa por determinar hasta qué punto los hogares pueden continuar utilizando el crédito para cubrir sus necesidades sin comprometer su capacidad de pago.