Alertan que «El Niño» podría convertirse en el más potente de los últimos 40 años
El fenómeno de El Niño se intensificará durante los próximos meses y podría convertirse en el más potente registrado en las últimas cuatro décadas. El escenario climático para la primavera anticipa lluvias superiores a las habituales en buena parte de la Argentina, con especial impacto sobre el Litoral, donde el exceso de precipitaciones podría aumentar el riesgo de crecidas de los ríos e inundaciones.
El fenómeno ya comenzó a hacerse sentir durante el invierno, con temperaturas promedio más moderadas y lluvias más intensas en distintas regiones. Pero el impacto podría aumentar durante la primavera, una estación en la que El Niño suele manifestarse con mayor fuerza sobre el país.
“Venimos de un invierno en el que los efectos del Niño ya se habían empezado a sentir, con temperaturas en promedio más moderadas y con lluvias más intensas en varias regiones. Lamentablemente, todos estos impactos se van a potenciar en los próximos meses porque es en la primavera cuando este fenómeno se manifiesta con más fuerza sobre nuestro país”, anticipa Matilde Rusticucci, investigadora del CONICET y profesora emérita del Departamento de Ciencias de la Atmósfera y los Océanos de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA.
La confirmación llegó luego de varios meses de pronósticos de distintos centros de monitoreo climático. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) señaló que “El Niño está firmemente establecido y se intensificará en un evento muy fuerte en los próximos meses”. Además, sus pronósticos muestran casi un 100% de probabilidad de que el fenómeno persista hasta febrero de 2027.
El Litoral, en el centro del escenario
El pronóstico climático trimestral para septiembre, octubre y noviembre anticipa probabilidades muy altas de precipitaciones superiores a las normales sobre el norte del Litoral y el oeste de Cuyo. También se esperan lluvias por encima de los valores habituales en La Pampa, el sudoeste de Buenos Aires y el noreste de la Patagonia.
En tanto, se prevén precipitaciones entre normales y superiores a las habituales en el sur del Litoral, Córdoba, San Luis, Buenos Aires y el noroeste de la Patagonia.
Para el centro-oeste de Formosa y Chaco, el este de Salta y Santiago del Estero se esperan lluvias dentro de los valores normales. En el extremo contrario, el NOA y el sudoeste de la Patagonia podrían registrar precipitaciones inferiores a las habituales.
El área que comprende Misiones, Corrientes, el este de Formosa, Chaco y Santa Fe aparece como uno de los principales focos de precipitaciones, junto con el sur de Brasil y el norte de Uruguay.
El riesgo no está dado únicamente por la cantidad de agua que pueda caer sobre el territorio argentino. Las lluvias abundantes en Brasil también pueden incrementar el caudal de los ríos que llegan a la región.
“Cuando hablamos de lluvias más intensas de las habituales, nos referimos a la posibilidad de que el agua caída supere la capacidad de absorción que tiene la tierra”, explica Rusticucci.
Y agrega: “Estamos hablando de una perspectiva que prevé lluvias que pueden estar muy arriba de lo normal en el noreste del país. Y dado que también se esperan lluvias abundantes en el sur de Brasil, los ríos de esa zona van a traer mucha agua. De hecho, ya tuvieron que cerrar la Garganta del Diablo en las Cataratas del Iguazú”.
Por qué también puede afectar a Buenos Aires
Aunque el epicentro de las precipitaciones se ubicaría en el noreste del país, el impacto de las lluvias podría extenderse hacia el sur.
Una de las zonas que aparece en el pronóstico es la provincia de Buenos Aires. Allí, además de las precipitaciones que pueda recibir directamente, la geografía puede jugar un papel relevante en el comportamiento del agua.
La explicación está en la velocidad de escurrimiento. En buena parte del territorio bonaerense, el agua circula lentamente, por lo que períodos de lluvias abundantes pueden generar acumulación y aumentar el riesgo de anegamientos.
El escenario previsto para los próximos meses, por lo tanto, no se limita a una primavera con más días de lluvia. La combinación entre precipitaciones superiores a las habituales, suelos con menor capacidad de absorción y mayores caudales en los ríos puede generar impactos diferentes según cada región.
El antecedente de otras primaveras con El Niño
Los registros históricos también muestran una relación entre este fenómeno y las condiciones climáticas de la primavera argentina.
Un trabajo estadístico elaborado por el Servicio Meteorológico Nacional señala que cinco de las diez primaveras más lluviosas registradas en el país ocurrieron durante eventos de El Niño. Además, cuatro de las diez primaveras más frías también se produjeron bajo la influencia del fenómeno.
Desde 1981 se registraron 15 eventos de El Niño durante la primavera. Cinco de ellos fueron considerados fuertes. El último tuvo lugar en 2015.
El episodio actual podría ubicarse por encima de esos antecedentes. Según la OMM, el fenómeno alcanzaría su punto máximo hacia fines de este año y existe la posibilidad de que se convierta en el más potente registrado durante las cuatro décadas de monitoreo de la organización.
A diferencia de otros episodios, además, su impacto no terminaría con el cierre del año. Los pronósticos actuales indican que El Niño tiene casi un 100% de probabilidad de persistir hasta febrero de 2027.
Para Argentina, los próximos meses estarán entonces atravesados por un escenario climático con lluvias superiores a las habituales en varias regiones y un foco particular sobre el Litoral. El comportamiento de los ríos, la capacidad de absorción de los suelos y la distribución de las precipitaciones serán algunas de las variables que determinarán el impacto concreto del fenómeno.
