Los sectores que más crecen en la era Milei son los que menos empleo generan
El crecimiento de la economía argentina durante la gestión de Javier Milei presenta una característica que empieza a consolidarse: los sectores que muestran las mayores tasas de expansión no son los que más puestos de trabajo generan. Así lo señala un informe del Centro de Estudios para la Recuperación Argentina (CENTRA) de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, que analiza la evolución de la actividad y el empleo sector por sector.
El estudio muestra que, desde el inicio de la actual gestión, el mayor dinamismo se concentró en actividades vinculadas al comercio exterior, los recursos naturales y algunos servicios, mientras que las ramas más relacionadas con el mercado interno continuaron rezagadas.
Entre los sectores con mayor crecimiento acumulado aparecen el agro, con una expansión del 40%, la intermediación financiera, con 19%, y minas y canteras, con 16%. También hoteles y restaurantes registraron una evolución positiva, del 13%. En contraste, la industria manufacturera acumuló una caída del 8% y el comercio retrocedió 4%.
La foto más reciente, con datos a junio de 2026, muestra que esa divergencia no desapareció pese a la pérdida de impulso de la actividad general. Durante el primer semestre, frente al mismo período de 2025, minas y canteras creció 14,4% e intermediación financiera 5,6%, mientras que la industria cayó 1,9% y el comercio 1,2%. La construcción avanzó 2,2%, aunque todavía se ubicó 13,4% por debajo del primer semestre de 2023.
Más actividad, pero menos empleo
El punto central del informe aparece cuando se cruzan los datos de actividad con los de empleo registrado. El crecimiento de los sectores más dinámicos no se tradujo en una expansión equivalente de los puestos de trabajo.
Según datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), relevados por la Secretaría de Trabajo, la explotación de minas y canteras, uno de los sectores de mayor crecimiento relativo, perdió 5.200 empleos registrados en el último año: pasó de 92.000 trabajadores a 86.800 a marzo de 2026.
El agro, pese a acumular una recuperación del 40%, incorporó apenas 1.700 puestos interanuales y representa el 5,2% del empleo privado registrado. La intermediación financiera, por su parte, redujo su dotación 3,7% en el mismo período.
En conjunto, agro y minería, dos de las actividades que más crecieron, terminaron con un saldo neto negativo de 3.500 puestos de trabajo en los últimos doce meses.
La situación es todavía más marcada en los sectores que concentran una mayor cantidad de trabajadores. La industria manufacturera perdió más de 80.000 empleos registrados desde noviembre de 2023, acumula 18 meses consecutivos de caídas y concentra casi la mitad de la destrucción total de empleo asalariado registrado.
El comercio también redujo su dotación: con una caída acumulada de actividad del 4%, registró una baja de 1,9% interanual en el empleo.
El dato que marca la brecha entre actividad y trabajo
En el conjunto de la economía, el empleo privado registrado cayó 1,5% interanual en marzo de 2026, equivalente a unos 96.700 puestos. Desde noviembre de 2023, la reducción acumulada alcanza los 329.667 asalariados registrados.
El dato contrasta con la evolución del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), que en el mismo período acumuló un crecimiento del 5,6%. Es decir, la actividad económica se recuperó respecto del punto de partida de la actual gestión, pero esa mejora no tuvo un correlato equivalente en el empleo privado registrado.
Para el CENTRA, esta diferencia empieza a mostrar cierta persistencia. El mayor dinamismo se concentra en actividades exportadoras y vinculadas a recursos naturales, mientras que industria, comercio y construcción —sectores con una elevada participación en el empleo— continúan mostrando dificultades.
El fenómeno tiene además una explicación vinculada a la estructura productiva: agro y minería pueden aumentar fuertemente su producción sin generar una cantidad proporcional de puestos de trabajo, debido a que son actividades relativamente intensivas en capital.
El informe advierte que el crecimiento de estos sectores puede ser importante para la generación de divisas y la inversión, pero no necesariamente se traduce de manera automática en una mejora de la actividad interna. Para que ese crecimiento tenga un efecto más amplio, debería generar mayor demanda de proveedores locales, inversión y empleo directo e indirecto.
Así, el principal interrogante que deja la foto de 2026 no es solamente qué sectores están creciendo, sino si esas actividades tienen suficiente capacidad de arrastre para compensar la debilidad de aquellas ramas que concentran la mayor parte del empleo. Por ahora, según el análisis de la UBA, ese efecto de arrastre todavía es limitado.
