Política

Senado: sin aliados, LLA tuvo que resignar venta de tierras y manejo del fuego

Pasadas las diez horas de sesión, con el recinto convertido en una sucesión de idas y vueltas entre Patricia Bullrich y los bloques aliados, el Senado terminó dando media sanción a la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. El resultado —37 a 33— le permite al Gobierno exhibir otro triunfo parlamentario en lo que va del año. Pero alcanza para tapar apenas una parte del costo real de la jornada.

Porque lo que se aprobó no es lo que Sturzenegger había diseñado en Desregulación. En el camino quedaron dos de los capítulos que la Casa Rosada consideraba insignia: la flexibilización para que inversores extranjeros pudieran comprar tierras rurales por encima del tope del 15% vigente, y la modificación al régimen de Manejo del Fuego, que buscaba acortar los plazos de 30 y 60 años que hoy inhiben el uso de tierras incendiadas.

Tierras, la primera en caer

El capítulo sobre venta de campos a extranjeros ya venía golpeado desde antes de la sesión. El equipo económico había ensayado un recorrido completo: primero, eliminar directamente el tope del 15%; después, ante el rechazo, subirlo al 25% como gesto de negociación; finalmente, ninguna de las dos variantes alcanzó consenso y el capítulo se cayó por completo antes de llegar al recinto. El rechazo unánime de los gobernadores —oficialistas y opositores por igual— fue determinante. Nadie quería llevar a su provincia la discusión sobre extranjerización de recursos estratégicos en un año en el que la agenda de gobernadores ya viene tensa por coparticipación y obra pública.

Fuego, la sorpresa de último momento

Si la caída de Tierras era previsible, la de Manejo del Fuego fue la que realmente incomodó al oficialismo. LLA llegó al recinto con la convicción de tener los votos propios asegurados para ese capítulo puntual. Pero reuniones de pasillo y diferencias con bloques aliados —los mismos que vienen sosteniendo el paquete de 44 votos que el oficialismo exhibe como propio— terminaron bajando el capítulo IV minutos antes de la votación en particular. Fue, en los hechos, la primera derrota parlamentaria del año para un bloque que hasta ahora se había manejado con margen.

El resto del proyecto —régimen de desalojos exprés, cambios al esquema de expropiaciones y el endurecimiento de penas por usurpación— sí obtuvo aprobación por mayoría en la votación en particular. También quedaron afuera, en el mismo paquete de concesiones, los cambios vinculados al Registro Nacional de Barrios Populares.

La lectura política

En el oficialismo prefieren hablar de «pragmatismo»: mejor una ley recortada que ninguna ley. Puertas adentro, sin embargo, crecen los pases de factura. Hay quien responsabiliza a Bullrich por haber sobreestimado la fortaleza de los 44; hay quien apunta al equipo de Sturzenegger por haber llevado un dictamen con más de dieciséis modificaciones desde mayo, sin tiempo real de digestión para los aliados. La sesión, además, estuvo teñida por incidentes frente al Congreso, con detenidos y agentes heridos, un dato que la oposición usó durante todo el debate para cuestionar el clima en el que se estaba legislando.

El proyecto pasa ahora a Diputados, donde el oficialismo deberá reconstruir buena parte de la ingeniería de votos que en el Senado terminó rindiendo menos de lo prometido. La pregunta que queda flotando en Balcarce 50 es si la versión recortada que salió de la Cámara alta es un techo o apenas el primer recorte de varios que vendrán.