Vacaciones de invierno: viajaron 4,6 millones de turistas y el gasto superó los $2,1 billones
Las vacaciones de invierno cerraron con un saldo positivo, aunque lejos de una temporada homogénea. La combinación de la llegada tardía de la nieve, el Mundial de Fútbol disputado en Estados Unidos y un contexto económico más restrictivo modificó los hábitos de viaje de los argentinos y dejó ganadores y perdedores entre los destinos turísticos.
Según el relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), durante el receso invernal viajaron 4,6 millones de personas, de las cuales 4,2 millones fueron turistas nacionales y unas 400.000 correspondieron a visitantes extranjeros, lo que representó un crecimiento del 5,9% respecto del invierno de 2025. El movimiento generó un impacto económico de $2,12 billones (equivalentes a US$1.412 millones), un incremento del 2,5% a precios constantes frente al año pasado.
Sin embargo, el consumo fue más moderado. La estadía promedio se ubicó en cuatro días, apenas por encima de los 3,9 días registrados en 2025, mientras que el gasto diario promedio alcanzó los $115.115, cifra que, descontando la inflación, implicó una caída real del 5,6%.
La temporada también mostró señales de recuperación luego de un 2025 complicado, cuando los viajes internos habían retrocedido un 11%. Aun así, el nivel de movimiento continúa 16,9% por debajo del récord alcanzado en 2023.
Uno de los principales condicionantes de la temporada fue el Mundial de Fútbol. Miles de argentinos viajaron a Estados Unidos para acompañar a la Selección, reduciendo parte de la demanda habitual sobre los destinos locales.
Paradójicamente, el torneo también impulsó el turismo receptivo. La visibilidad internacional del país y el desempeño del seleccionado despertaron el interés de numerosos visitantes extranjeros, que aprovecharon el invierno para recorrer distintos puntos de Argentina.
En total, unas 400.000 personas provenientes del exterior visitaron el país durante las vacaciones, contribuyendo a sostener la actividad en un contexto donde el mercado interno mostró señales de mayor cautela.
Además del turismo tradicional, durante todo julio también se observó una mayor circulación de excursionistas que realizaron escapadas cortas hacia destinos con festivales gastronómicos, eventos culturales y celebraciones regionales.
La nieve salvó la temporada en la montaña
Las intensas nevadas registradas durante la segunda quincena de julio cambiaron el panorama para los principales centros invernales, que habían comenzado la temporada con incertidumbre por la falta de nieve.
Los mejores resultados se concentraron precisamente en los destinos de montaña. Bariloche volvió a liderar la temporada con una ocupación cercana al 85%, seguida por Ushuaia, San Martín de los Andes, Villa La Angostura, Esquel y Malargüe.
También registraron una buena performance Mendoza, Córdoba, Salta, Jujuy, Tucumán, La Rioja y Catamarca, impulsadas por una intensa agenda de actividades culturales, deportivas y gastronómicas. En Tucumán, los festejos por el 9 de Julio funcionaron como un importante atractivo que convocó visitantes de todo el país.
En el extremo opuesto, la Costa Atlántica y buena parte de la provincia de Buenos Aires atravesaron uno de los inviernos más flojos de los últimos años. La menor capacidad de gasto de las familias y la competencia que representó el Mundial derivaron en una demanda inferior a la esperada.
Pese a la mejora que trajeron las nevadas, operadores turísticos de los principales centros de esquí señalaron que el crecimiento de turistas brasileños fue clave para sostener la ocupación, aunque no alcanzó para compensar completamente la caída del turismo nacional.
Turismo interno, precios y un agosto que comenzó con movimiento
Más allá de las diferencias entre destinos, el turismo interno volvió a ser el principal motor de la temporada.
Un relevamiento de Despegar mostró que las reservas realizadas a través de su plataforma crecieron 15% interanual, con Mendoza encabezando las preferencias de los viajeros, seguida por Bariloche, Buenos Aires, Puerto Iguazú, Salta y Ushuaia. Las escapadas cortas y las experiencias vinculadas al enoturismo, la gastronomía, la naturaleza y la nieve concentraron buena parte de la demanda.
El precio también tuvo un peso determinante en la elección de los destinos. Según un estudio de la Fundación ECOSUR, Córdoba fue el destino más económico para una familia durante una semana de vacaciones, con un costo estimado de US$3.420, seguida por Mendoza (US$3.625) y Salta (US$4.213). En el otro extremo apareció Bariloche, con una canasta turística de US$4.859, impulsada por el elevado costo del alojamiento en plena temporada alta.
Aun así, el informe concluyó que, considerando el precio de los pasajes aéreos, vacacionar dentro de Argentina continuó siendo, en términos generales, más conveniente que viajar al exterior.
Otro de los inconvenientes de la temporada estuvo en la conectividad aérea. Entre el 17 y el 19 de julio apenas el 60,7% de los vuelos llegó en horario, frente al 83,2% registrado un año antes, mientras que las cancelaciones aumentaron un 305%, afectando principalmente la operación en los aeropuertos del Área Metropolitana de Buenos Aires.
Finalizado el receso escolar, la actividad turística encontró un nuevo impulso con las celebraciones de la Pachamama en el norte argentino. Durante los primeros días de agosto, las ceremonias tradicionales, festivales folclóricos, ferias de artesanos y propuestas gastronómicas en Jujuy, Salta y Catamarca extendieron el movimiento turístico más allá de las vacaciones, con la Quebrada de Humahuaca nuevamente como uno de los principales polos de atracción del país.
